Historia

Aproximación histórica

Los orígenes de la Semana Santa gandiense se encuentran en dos fuentes distintas. Por un lado, la “Visitatio Sepulcri”, auto sacramental atribuido a San Francisco de Borja que, en virtud de una  Bula Papal, se celebra en la madrugada del Domingo de Resurrección entre 1550 y 1868. Por otro, a modo de Via Crucis, que desde 1575 representaba la pasión de Cristo por las calles de la ciudad, partiendo desde la Plaza del Ayuntamiento.

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Fachada de la Iglesia del Ex-convento de San Roque que conserva como elementos originales el escudo de los duques de Gandía que lo fundaron. Fue reconstruida a finales del S.XIX.

En este marco, las primeras noticias que tenemos de la veneración al Santo Sepulcro en Gandía se hallan vinculadas al Convento de San Roque, y por ende, al Beato Andrés Hibernón, franciscano murciano (1534-1602), extraordinariamente querido en nuestra ciudad.

En efecto, sobre la base de una ermita dedicada a San Roque, el Convento del mismo nombre fue construido entre 1588 y 1591 por el Duque Carlos de Borja (hijo de San Francisco de Borja) y su mujer, Magdalena Centelles, condesa de Oliva. En este convento, del que tomaron posesión los franciscanos descalzos de la Primera Regla el 3 de Mayo de 1591, falleció y fue enterrado el Beato Andrés Hibernon “en un arca de ciprés forrada de tafetán blanco, fabricada a expensas del duque de Gandía, y cerrada con tres llaves, que se dieron al padre provincial, al señor duque y a la ciudad”.

Precisamente, el hecho de que la procesión del Santo Entierro tenga su punto de partida en el convento de San Roque y no en la Colegiata, ha permitido aventurar que serían las procesiones organizadas por los franciscanos en honor del Santo Sepulcro el auténtico origen de la Procesión del Viernes Santo.

Sepulcro antiguo que existía en la iglesia del Beato y que fue destruido en 1936.
Sepulcro antiguo que existía en la iglesia del Beato y que fue destruido en 1936.

En el Archivo del Reino de Valencia existe un inventario de los papeles y libros del convento de San Roque de Gandía en el que se menciona una escritura, hoy lamentablemente perdida, en la que se hacía constar una donación del Santo Sepulcro a favor del convento de finales del siglo XVIII. Posteriormente, por referencia del que fuera impulsor de la Asociación del Santo Sepulcro,  Pascual Sanz i Forés, se sabe que el gremio de plateros de Gandía donó hacia 1816 una urna destinada inicialmente al Paso del Santo Sepulcro para que se utilizara con el fin de colocar en ella el cuerpo del Beato Andrés Hibernón.

Sepulcro antiguo que existía en la iglesia del Beato y que fue destruido en 1936.
Urna que albergaba los restos del Beato y que fue donada por el gremio de plateros.

Entre los principales actos de aquellos primeros años, además de la procesión del Santo Entierro que da sentido a la hermandad, destacan el sermón de la tarde del Domingo de Ramos, que se instauró en 1881, así como las conferencias espirituales ‘Los jueves del Sepulcro’. Con el paso del tiempo, la procesión del Viernes Santo va perdiendo empuje y a mediados de los años 20 se convierte en un desfile desordeando en el que los cofrades ya han dejado de utilizar sus vestas. Además, las circunstancias sociales y políticas habían provocado un decaimiento general de las costumbres y tradicionales religiosas.

En esta fotografía de los años 50 vemos a D. Antonio Morente Escobosa (izquierda) junto a Dª Amparo Forrat Soldevila (centro) que eran en 1929 el Hermano Mayor y la Camarera. A la derecha D.Salvador Marco Marco.
En esta fotografía de los años 50 vemos a D. Antonio Morente Escobosa (izquierda) junto a Dª Amparo Forrat Soldevila (centro) que eran en 1929 el Hermano Mayor y la Camarera. A la derecha D.Salvador Marco Marco.

A pesar de ello, el Sepulcro inicia una época de renacimiento de la mano de personas como Antonio Morente Escobosa, Antonio Viña Tarrazona y el capellán de la iglesia de San Roque, Andrés Martí Sanz. En 1929 la hermandad desfila con nuevo trono, obra de Pío Mollar y alcanza los 300 hermanos inscritos. Amparo Forrat Soldevila es la camarera.

Sepulcro de Pio Mollar que fue bendecido en la Semana Santa de 1929
Sepulcro de Pio Mollar que fue bendecido en la Semana Santa de 1929

En 1933 se prohíbe la celebración de la procesión del Santo Entierro y se sustituye por un Via-Crucis en el interior de la Colegiata. El sermón del Domingo de Ramos se mantiene. En agosto de 1936 las imágenes y archivos de la hermandad fueron quemados. A principios de los años 40, el patrimonio de la Semana Santa de Gandía ha quedado muy maltrecho. No obstante, la Asociación de la Santísima Cruz y la hermandad del Santo Sepulcro reinician su actividad. En 1942 el Sepulcro celebra su misa de Domingo de Ramos a las ocho de la mañana y el sermón de la tarde.

Traslado del Santo Sepulcro el Domingo de Ramos de 1951, desde la Colegiata donde fue bendecido por el Abat Sola, hasta su sede en la Iglesia del Beato.
Traslado del Santo Sepulcro el Domingo de Ramos de 1951, desde la Colegiata donde fue bendecido por el Abat Sola, hasta su sede en la Iglesia del Beato.

Durante la Semana Santa de 1950 un buen grupo de antiguos hermanos del Santo Sepulcro junto con otros entusiastas toman la determinación de que se celebre para el año siguiente la procesión del Santo Entierro y se inician así los trámites para la constitución formal de la hermandad. Los estatutos se aprueban el 17 de octubre de 1951. Salvador Marco Marco es el primer hermano mayor de esta nueva etapa. Una vez constituida la junta directiva el 30 de abril de 1950, se encarga la nueva imagen a Antonio Sanjuán Villalba. Finalmente, el 18 de marzo de 1951, Domingo de Ramos, se bendice la imagen del Santo Sepulcro, que sale en procesión por las calles de Gandía.

Directiva de la Hermandad en 1955.
Directiva de la Hermandad en 1955.

En cuanto a los actos, en 1954 se inicia la misa del primer viernes de mes, y en 1955, el Triduo Cuaresmal. Además, desde 1956 se incorpora como un acto más una comida extraordinaria a los hermanos asilados de la Beneficencia, y desde 1957 se celebran los turnos de vela al Altísimo. La primera banda que acompaña al Sepulcro desde 1952 a 1955 es la banda de Tambores y Cornetas de la Aviación Militar de Manises.  Después se suceden otras formaciones hasta que en 1967 se cuenta con la banda de Tambores y Cornetas de la 311 Comandancia de la Guardia Civil con base en Valencia, hasta 1977. En 1973 se celebra el primer centenario de la hermandad, por lo que se restaura el anda con un nuevo baño de oro del Sepulcro, y se da a la misa del Domingo de Ramos una solemnidad extraordinaria.

La Hermandad celebró con gran solemnidad la celebración del Domingo de Ramos de 1973, que estuvo presidida por el Obispo M. Gea Escolano.
La Hermandad celebró con gran solemnidad la celebración del Domingo de Ramos de 1973, que estuvo presidida por el Obispo M. Gea Escolano.

La incorporación de la mujer como miembro de pleno derecho de la hermandad no se produce hasta 1981. También en los años 80 se incorpora un nuevo acto a la hermandad, el de la visita del Rey Baltasar a la iglesia de San Roque en la noche del 5 de enero, aprovechando la participación de la Hermandad en la cabalgata de los Reyes Magos.

En los años 80 se establece la costumbre de la visita del Rey Baltasar a la Iglesia del Beato.
En los años 80 se establece la costumbre de la visita del Rey Baltasar a la Iglesia del Beato.

En 1987 la asamblea general de la hermandad prohíbe el reparto de caramelos en la procesión del Viernes Santo.

El 7 de marzo de 1990 se bendijo la nueva imagen de la Virgen de la Esperanza
El 7 de marzo de 1990 se bendijo la nueva imagen de la Virgen de la Esperanza

El 21 de febrero de 1991 se aprueban los nuevos estatutos de la hermandad y se crea una nueva imagen, la de la Virgen de la Esperanza, que sale por primera vez en procesión el 11 de marzo de 1990. La imagen, es obra de José Rausell Sanchis, siendo madrina en el acto de su bendición Dª Amparo Ramírez Furió.

El primer número de la Revista El Sepulcre se publicó en 1990.
El primer número de la Revista El Sepulcre se publicó en 1990.

En 1990 nace la revista ‘El Sepulcre’ y en 1996 desfila por primera vez la banda de timbales formada por jóvenes de la hermandad. También en la década de los 90 se consolidan otros actos como la comida de confraternidad del Domingo de Ramos, la fiesta infantil, la visita al Preventorio y se modifica el carácter vitalicio del cargo de la Camarera, que pasa a ser de cuatro años.

En 1996 la Hermandad estrena nueva Banda de Timbales y nombra nueva Camarera a Dª Rosa María Marco, cargo que deja de ser vitalicio.
En 1996 la Hermandad estrena nueva Banda de Timbales y nombra nueva Camarera a Dª Rosa María Marco, cargo que deja de ser vitalicio.

En 1998 la Hermandad celebra su 125 Aniversario y lo celebra con un nuevo Camarín para la Virgen de la Esperanza, el estreno de una nueva marcha “Sepulto Domino” de Ignacio Moreno, el desfile de la Banda de Música de la Guardia Civil el Viernes Santo y la edición de un libro.

En 1998 la Bandade música de la Guardia Civil participó en la procesión del Viernes Santo, con motivo del 125 aniversario de la Hermandad.
En 1998 la Banda de música de la Guardia Civil participó en la procesión del Viernes Santo, con motivo del 125 aniversario de la Hermandad.

El siglo XXI llega a la hermandad con la adquisición en propiedad de un nuevo local social, gracias al programa de ayudas y subvenciones del Ayuntamiento, siendo inaugurado en noviembre de 1999. Todo ello sin dejar de colaborar en la ampliación del Local Museo de la Semana Santa a través de la Junta Mayor de Hermandades.

En 1999 la Hermandad adquiere su nuevo local social, en la C. Dona Teresa nº 1
En 1999 la Hermandad adquiere su nuevo local social, en la C. Dona Teresa nº 1

En 2004 se realiza una nueva restauración del trono anda del Sepulcro y en 2010 se bendice  una nueva anda para la Virgen de la Esperanza, estrenando además una marcha para la Virgen de la Esperanza, ‘Mater Sepulcrhi’ obra de Vicente Mengual.

En 2010 la Virgen de la Esperanza estrena su nueva anda procesional.
En 2010 la Virgen de la Esperanza estrena su nueva anda procesional.

Una historia de una hermandad, que, pese a las dificultades, siempre ha sabido renacer y que continúa con paso firme manteniendo las tradiciones de padres y abuelos sin dejar de lado los aspectos más innovadores que impone la actualidad. Siempre preparando nuevos proyectos para mantener el espíritu de aquellos que la fundaron basándose en la fe y la confraternidad.